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24 octubre 2010
04 octubre 2010
Moribunda
Tengo la nariz irritada y los ojos llorosos. Ya me duele mi nariz; siento que se me va a caer, imagínate, si es que tienes mente imaginativa, imagínate pues, como tengo la nariz roja y con esa sensación de ardor y picazón, con escurrimiento nasal de ese que nunca se acaba, primero se termina el papel que tus… esos.
Si, no solo es la cuestión de limpiarlos, sino que cuando inclino mi cabeza hacia abajo, se asoman los cabrones jejeje. Que cosas digo. Mejor lean esto:
"Tengo un mañana que es mío
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro"
Mario Benedetti
Si, no solo es la cuestión de limpiarlos, sino que cuando inclino mi cabeza hacia abajo, se asoman los cabrones jejeje. Que cosas digo. Mejor lean esto:
"Tengo un mañana que es mío
y un mañana que es de todos
el mío acaba mañana
pero sobrevive el otro"
Mario Benedetti
21 septiembre 2010
Noche de tormenta.
Últimamente por los huracanes en Veracruz, acá también nos cae el aguacero jejej. Siempre saliendo del trabajo. Para variar el día que me toca regresar a mi casa caminado (digo caminado porque siempre regreso en coche) tiene que llover.
Esta noche fue especial, hice que una persona después de tanto alboroto realizara el pago de su Nextel jaja; Alan me mostró su habilidad para la pintura y aquel hermoso dibujo a lápiz, terminé mojada de los zapatos feos del trabajo, y acabé cenado papas con mi amada cátsup.
No fue perfecto el día, pero estuvo bien para terminar.
Esta noche fue especial, hice que una persona después de tanto alboroto realizara el pago de su Nextel jaja; Alan me mostró su habilidad para la pintura y aquel hermoso dibujo a lápiz, terminé mojada de los zapatos feos del trabajo, y acabé cenado papas con mi amada cátsup.
No fue perfecto el día, pero estuvo bien para terminar.
11 septiembre 2010
Mmmmm
El foco se apagó, ya eran las 12 am, todos estaban dormidos, pero yo contraía los pensamientos e indagaba en las cuestiones que me amenazaban en la vida: Escuela, amigos, exámenes, trabajo, tristeza etc. No podía dormir, solamente dormitaba la luz de la luna; estaba muy clarita, como si la luz de una lámpara se encendiera afuera de mi habitación.
Tictac tictac… el sonido del reloj no me dejaba mas que una tremenda impaciencia y desesperación, por fin alcance el sueño y el reloj sonó, ya eran las 7 am tenia que levantarme a la misma rutina de todo. Apague el despertador, me incline hacia la ventana y era como todos los días el cielo azul, el sol resplandeciente, la gente andaba como loca, de un lado para otro. El niño del periódico ahí estaba trabajando, el señor de la pipa, que por cierto nunca la prendía solo la llevaba en su boca para aparentar un señor de la alta clase: un burgués; y yo estaba ahí, como todos los días observándolos, tenia que verlos ya que siempre me asomaba para ver si alguien me veía ahí parada. Pero no, nadie volteaba a esa casa, a esa ventana y mucho menos me verían a mi.
Ya era tarde así que me dispuse a prepárame para mi salida.
¡Buenos días Lorena! – Buenos días señora Luz, Qué tal la mañana?- no quería preguntárselo por que cada que lo hacia llegaba tarde, siempre me contaba sus penas y esas cosas
– Ay no Lorena mira que mis hijos no me entienden y blah blah, solo veía como movía sus labios sin parar, la saliva se le salía de entre los dientes y casi la escupía hacia mi, sus arrugas ya eran mas notorias y las ojeras enormes como de esas englobadas, pareciesen que tenían hay el coraje de sus hijos
– Lo siento mucho señora Luz, me temo que me tengo que ir
- Si hija ve, anda ve qué Dios te cuide! Siempre me decía lo mismo "Que dios te cuide! No le prestaba atención a su despido, por que siempre era el mismo.
El autobús estaba parado, corrí lo mas rápido que pude y lo alcancé, estaba completamente atiborrado de gente ya no cabía mas, pero tenia que subir pues ya era tarde.
Las personas inquietas y desordenadas se encimaban unas a otras para poder subir, al cabo de un rato pude subir mas allá de la puerta pero dentro del primer vagón estaba un anciano quebradizo y triste, solo me puse a lado suyo y entré en calma, pues su deleitante aroma a elegancia me tranquilizó
El aroma del restaurante en junto hizo que mi delicado olfato y gusto se impacientaran, pero no podía bajar a comer algo, tenia que llegar.
Cuando por fin llegué a la hora justa. Salude. Puse mi pequeña mochila café en la mesa. Después de 45 min nunca llego el profesor, no se presento en el día. A causa, no se por qué causa, pero no llegó.
Mmmmmmmm jejeje
Tictac tictac… el sonido del reloj no me dejaba mas que una tremenda impaciencia y desesperación, por fin alcance el sueño y el reloj sonó, ya eran las 7 am tenia que levantarme a la misma rutina de todo. Apague el despertador, me incline hacia la ventana y era como todos los días el cielo azul, el sol resplandeciente, la gente andaba como loca, de un lado para otro. El niño del periódico ahí estaba trabajando, el señor de la pipa, que por cierto nunca la prendía solo la llevaba en su boca para aparentar un señor de la alta clase: un burgués; y yo estaba ahí, como todos los días observándolos, tenia que verlos ya que siempre me asomaba para ver si alguien me veía ahí parada. Pero no, nadie volteaba a esa casa, a esa ventana y mucho menos me verían a mi.
Ya era tarde así que me dispuse a prepárame para mi salida.
¡Buenos días Lorena! – Buenos días señora Luz, Qué tal la mañana?- no quería preguntárselo por que cada que lo hacia llegaba tarde, siempre me contaba sus penas y esas cosas
– Ay no Lorena mira que mis hijos no me entienden y blah blah, solo veía como movía sus labios sin parar, la saliva se le salía de entre los dientes y casi la escupía hacia mi, sus arrugas ya eran mas notorias y las ojeras enormes como de esas englobadas, pareciesen que tenían hay el coraje de sus hijos
– Lo siento mucho señora Luz, me temo que me tengo que ir
- Si hija ve, anda ve qué Dios te cuide! Siempre me decía lo mismo "Que dios te cuide! No le prestaba atención a su despido, por que siempre era el mismo.
El autobús estaba parado, corrí lo mas rápido que pude y lo alcancé, estaba completamente atiborrado de gente ya no cabía mas, pero tenia que subir pues ya era tarde.
Las personas inquietas y desordenadas se encimaban unas a otras para poder subir, al cabo de un rato pude subir mas allá de la puerta pero dentro del primer vagón estaba un anciano quebradizo y triste, solo me puse a lado suyo y entré en calma, pues su deleitante aroma a elegancia me tranquilizó
El aroma del restaurante en junto hizo que mi delicado olfato y gusto se impacientaran, pero no podía bajar a comer algo, tenia que llegar.
Cuando por fin llegué a la hora justa. Salude. Puse mi pequeña mochila café en la mesa. Después de 45 min nunca llego el profesor, no se presento en el día. A causa, no se por qué causa, pero no llegó.
Mmmmmmmm jejeje
04 julio 2010
Días, que días
“Tuyo, lo verdaderamente tuyo- solía decirme con frecuencia mi padre- es nada más lo que tienes de la piel para adentro. Todo lo demás va y viene, es de todos y de ninguno… La libertad, sí, ésa es la verdadera libertad y una maravillosa sensación ésta de sentirse uno vivo y saber que la vida es la única propiedad inalienable…”
Y acto seguido, decidí que debía huir de la cuidad y de todos sus artificios, de todas las distorsiones y sufrimientos que crea. ¡Al campo! A mirar los árboles: robles, abedules, mezquites o ébanos, no importa, siempre que no sean arboles achaparrados a fuerza de podarlos, plantados en hileras y agobiados por luces y piñatas panzonas… ¡árboles cómplices de los publicistas! Como sucede con los pinos para la navidad.
Aunque sabia que no era una decisión definitiva, me sentí mucho mas tranquila, casi optimista. Me acerque a la ventana y aspiré unas bocanadas de aire. Un momento después, abriendo la puerta de mi cuarto grite a todo pulmón:
Mamá ¡Me muero de hambre!!!
-Ya te oí. En este puño de casita se oyen hasta los pensamientos ¿Y para qué, entonces, hay que gritar?
Jeje me lave las manos y me senté a la mesa.
-¿Ya te lavaste las manos?
Estas palabras le salían tan automáticamente, que creo que no se daba cuenta de que había abierto la boca para hablar.
-Te has estado tirada más de una hora. Ya habías podido haber comido primero, porque lo que es ahorita, te vas a ir y con este calorón sin que siquiera te haya sentado la comida. Tu te vas a enfermar con esta vida que llevas, no tienes calma para nada; ni siquiera en las noches, que te la pasas hostigándote con esos librotes y llevando montones de hojas de papel ¡Que empeño Dios mío! Las noches son para dormir…
Y hasta que no termino su arenga, no empujo la puerta de la cocina y entro en ella. Yo casi nunca la interrumpía y esta vez no fue la ocasión.
Salí simulando cierta prisa y ya con más calma, baje las escaleras. Esta ocasión me dedique a mirar a la gente. Sentados sobre el césped del camellón, dos albañiles comían tortas y retozaban con las mujeres. Doblando por la esquina de frente, apareció de pronto un vendedor de “raspados”. Por encima del ruido de motores y cláxones, su voz perforó el pesado calor de la tarde. Así pase todo un rato observando a la gente como iban y venían. De repente vi la hora y supuse que era tiempo de marchar. No me dirigí ni mas ni menos que a visualizar papeles y más papeles, letras y letras; una joven me dirigió a mi asiento respectivo me senté y comencé la prueba, examen, examen de conocimientos, lo que sea que se llame a una computadora encendida con 200 preguntas que responder y con 3 horas de tiempo. Bahhh que fastidio.
1 hrs
2 hrs.
2:30hrs pasaron
Terminé…
Ahora Entrega el papel sucio lleno de rayones y con las tablas de multiplicar mal hechas, con algoritmos y sistemas binarios no entendidos nunca. Con sumas de 2 + 2 cosas así, porque cuando te hacen un examen hasta tu nombre se te olvida del nerviosismo, en fin…
Baje de nuevo las escaleras, respire hondo y camine despacio, abriendo pasos cortos y largos de la salida al jardín, largo- corto- corto- largo- corto-largo- largo… no se porque hago eso, tampoco porque me deslizo por los pasillos de Plaza mayor, es que el piso es muy lizo me gusta.
Cabe con casualidad y con obvia razón regrese a mi casa. Cerré suavemente la puerta del baño, abrí la llave del agua y me quede inmóvil bajo la regadera. El solo hecho de pensar en enjabonarme constituía un esfuerzo. El agua se precipitaba con violencia sobre mi cabeza, se amontonaba en mi cara y luchaba por introducirse en mis ojos. Ya la dejaba hacer sin moverme, sin parpadear siquiera. Cerré las manos, las abrí y deje que el agua resbalara por las palmas. Mirándolas pensé: porque discutir con mi padre por un examen que decide lo que será de mi vida, al cabo de un tiempo lo entenderá…
Paso y paso el tiempo, los días con sus horas completitas, sin un minuto de menos. Un día me senté en la cama y dije: “No aprobé”
Otro día, me dijo que mi negación y respuesta era incorrecta.
Y acto seguido, decidí que debía huir de la cuidad y de todos sus artificios, de todas las distorsiones y sufrimientos que crea. ¡Al campo! A mirar los árboles: robles, abedules, mezquites o ébanos, no importa, siempre que no sean arboles achaparrados a fuerza de podarlos, plantados en hileras y agobiados por luces y piñatas panzonas… ¡árboles cómplices de los publicistas! Como sucede con los pinos para la navidad.
Aunque sabia que no era una decisión definitiva, me sentí mucho mas tranquila, casi optimista. Me acerque a la ventana y aspiré unas bocanadas de aire. Un momento después, abriendo la puerta de mi cuarto grite a todo pulmón:
Mamá ¡Me muero de hambre!!!
-Ya te oí. En este puño de casita se oyen hasta los pensamientos ¿Y para qué, entonces, hay que gritar?
Jeje me lave las manos y me senté a la mesa.
-¿Ya te lavaste las manos?
Estas palabras le salían tan automáticamente, que creo que no se daba cuenta de que había abierto la boca para hablar.
-Te has estado tirada más de una hora. Ya habías podido haber comido primero, porque lo que es ahorita, te vas a ir y con este calorón sin que siquiera te haya sentado la comida. Tu te vas a enfermar con esta vida que llevas, no tienes calma para nada; ni siquiera en las noches, que te la pasas hostigándote con esos librotes y llevando montones de hojas de papel ¡Que empeño Dios mío! Las noches son para dormir…
Y hasta que no termino su arenga, no empujo la puerta de la cocina y entro en ella. Yo casi nunca la interrumpía y esta vez no fue la ocasión.
Salí simulando cierta prisa y ya con más calma, baje las escaleras. Esta ocasión me dedique a mirar a la gente. Sentados sobre el césped del camellón, dos albañiles comían tortas y retozaban con las mujeres. Doblando por la esquina de frente, apareció de pronto un vendedor de “raspados”. Por encima del ruido de motores y cláxones, su voz perforó el pesado calor de la tarde. Así pase todo un rato observando a la gente como iban y venían. De repente vi la hora y supuse que era tiempo de marchar. No me dirigí ni mas ni menos que a visualizar papeles y más papeles, letras y letras; una joven me dirigió a mi asiento respectivo me senté y comencé la prueba, examen, examen de conocimientos, lo que sea que se llame a una computadora encendida con 200 preguntas que responder y con 3 horas de tiempo. Bahhh que fastidio.
1 hrs
2 hrs.
2:30hrs pasaron
Terminé…
Ahora Entrega el papel sucio lleno de rayones y con las tablas de multiplicar mal hechas, con algoritmos y sistemas binarios no entendidos nunca. Con sumas de 2 + 2 cosas así, porque cuando te hacen un examen hasta tu nombre se te olvida del nerviosismo, en fin…
Baje de nuevo las escaleras, respire hondo y camine despacio, abriendo pasos cortos y largos de la salida al jardín, largo- corto- corto- largo- corto-largo- largo… no se porque hago eso, tampoco porque me deslizo por los pasillos de Plaza mayor, es que el piso es muy lizo me gusta.
Cabe con casualidad y con obvia razón regrese a mi casa. Cerré suavemente la puerta del baño, abrí la llave del agua y me quede inmóvil bajo la regadera. El solo hecho de pensar en enjabonarme constituía un esfuerzo. El agua se precipitaba con violencia sobre mi cabeza, se amontonaba en mi cara y luchaba por introducirse en mis ojos. Ya la dejaba hacer sin moverme, sin parpadear siquiera. Cerré las manos, las abrí y deje que el agua resbalara por las palmas. Mirándolas pensé: porque discutir con mi padre por un examen que decide lo que será de mi vida, al cabo de un tiempo lo entenderá…
Paso y paso el tiempo, los días con sus horas completitas, sin un minuto de menos. Un día me senté en la cama y dije: “No aprobé”
Otro día, me dijo que mi negación y respuesta era incorrecta.
02 junio 2010
Poemas
A veces pongo un poema porque me gusta o porque me dijeron que lo pusiera. También porque tomo mi libro y al azar sale ese, lo leo y me gusta o quizá no, pero ese lo eligió mi poderosa mano jojojo. también hoy pensé en dos hombres blogeros que ya no escriben, no se por qué. También me imagine aquel día raro de cojones de Pirata! jej que día. En fin... hoy no salio al azar, hoy si lo elegí, hoy si me gustó y me hizo sentir un poco peor de lo que estoy, en fin...
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.
ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.
Mario Benedetti.
Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía.
luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era un océano
la muerte solamente
una palabra
ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros.
ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.
Mario Benedetti.
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Retorcijones en el estomago.
Me duele la barriga de tan solo pensar que tengo que estudiar matemáticas, no es que no me gusten, simplemente no les entiendo (jojoj) es algo tan complicado, esas ciencias exactas no son para mi.
16 mayo 2010
15 mayo 2010
Ya no quiere
Ya no quiere ver nunca más a esa mujer. Se ha dado cuenta de que solo juega con ella, que sus historias juntos han terminado, siempre desencadenaba simples e ignorantes respuestas, no siente más aquella cordura que le hacia doblarse cuando pronunciaban su nombre. Ya no esta aquí.
Jamás le había rechazado, jamás le había dicho que no. Ahora se lo dice reiteradamente y que prefiere irse solo y no ser acompañado por la mujer que algún día fue su vida y su sueño.
Lo ha tenido todo, le dio todo, sin embargo el alucinante sondeo de la noche y la distracción de una persona hicieron cambiar su vida. Volteo la vista, se cobijo entre aquellas sabanas ajenas que le calentaban el pecho, aquellas que le decían entre sosiegos que él la ama ahora a ella.
La dejo, así como el sol deja el día, poco a poco, constantemente y sin rencores se fue. La dejo.
“Esta conmigo pero es como si ya lo hubiera perdido. Esta conmigo pero es como si ya lo hubiera perdido” se lo decía mil veces, le rodeaban la frente esas palabras, estaban tatuadas en su pecho; todo su cuerpo lo habían penetrado, le ardía, las heridas no sanaban, estaban frescas y la gota de sangre desvanecida entre sus lagrimas jugaban a ver quién es la mas valiente. Ahora ya no es lo mismo, ahora ya no brinca de ilusión ni tampoco se inclina para mirar su barbilla, tampoco le dice que la ama, ya no le dice su sentir, ahora es egoísta y maniaco, un hombre que no sabe lo que quiere.
Jamás le había rechazado, jamás le había dicho que no. Ahora se lo dice reiteradamente y que prefiere irse solo y no ser acompañado por la mujer que algún día fue su vida y su sueño.
Lo ha tenido todo, le dio todo, sin embargo el alucinante sondeo de la noche y la distracción de una persona hicieron cambiar su vida. Volteo la vista, se cobijo entre aquellas sabanas ajenas que le calentaban el pecho, aquellas que le decían entre sosiegos que él la ama ahora a ella.
La dejo, así como el sol deja el día, poco a poco, constantemente y sin rencores se fue. La dejo.
“Esta conmigo pero es como si ya lo hubiera perdido. Esta conmigo pero es como si ya lo hubiera perdido” se lo decía mil veces, le rodeaban la frente esas palabras, estaban tatuadas en su pecho; todo su cuerpo lo habían penetrado, le ardía, las heridas no sanaban, estaban frescas y la gota de sangre desvanecida entre sus lagrimas jugaban a ver quién es la mas valiente. Ahora ya no es lo mismo, ahora ya no brinca de ilusión ni tampoco se inclina para mirar su barbilla, tampoco le dice que la ama, ya no le dice su sentir, ahora es egoísta y maniaco, un hombre que no sabe lo que quiere.
07 mayo 2010
Ayer
Ayer después de casi cuatro años de conocerle. Ayer me dijo.
Ayer después de tanto alboroto me dijo. Que ya no.
Ayer después de casi cuatro años (para mi) y seis o siete (para el). Me dijo que ya no comería.
Cuando le conocí no comía carne, y ayer me dijo que ya no comería lácteos tampoco.
Ayer me dijo que ya no comería lácteos!!!!
Ya no se que decirle…
Solo un paparazzi le tomó la foto.
Ayer después de tanto alboroto me dijo. Que ya no.
Ayer después de casi cuatro años (para mi) y seis o siete (para el). Me dijo que ya no comería.
Cuando le conocí no comía carne, y ayer me dijo que ya no comería lácteos tampoco.
Ayer me dijo que ya no comería lácteos!!!!
Ya no se que decirle…
Solo un paparazzi le tomó la foto.
No se trata
No se trata de aprender, ni de sentir. No es que sea tan tonta como para no saberlo, es no es me tape los ojos con las manos para no ver. Tampoco se trata de divagar en el sueño, o de recordar Dalí y sus relojes. No es eso.
Ni tampoco es que quiera volar, ni drogarme para ver. No se trata de tocar el barro y no darle forma.
No es que me tape los ojos.
Siempre me lo dice y lo vuelve a repetir, como si en mi mente no entraran dichas palabras.
No es que me tape los oídos con las manos para no escuchar.
Me cierro la boca con una cremallera, le pongo candado y tiro la llave.
No es que sea tonta para no entender.
Simplemente tampoco comprendo ¿Por qué será?
Todos se quedan mudos cuando les pregunto, agachan la cara y fruncen los hombros, otros me miran con sospecho y controversia. Otros me tocan las nalgas en el metro y me miran los senos. No es que sean tontos los cabrones para no entender. Pero como les gusta molestar. No se trata de ver quien fue, no se trata de ver, sino, de respetar.
No es que me tape los ojos con las manos, no es que me tape los oídos para no escuchar, no es que sea tonta para no entender, no se trata de volar y drogar. No.
Se trata de respetar.
Ni tampoco es que quiera volar, ni drogarme para ver. No se trata de tocar el barro y no darle forma.
No es que me tape los ojos.
Siempre me lo dice y lo vuelve a repetir, como si en mi mente no entraran dichas palabras.
No es que me tape los oídos con las manos para no escuchar.
Me cierro la boca con una cremallera, le pongo candado y tiro la llave.
No es que sea tonta para no entender.
Simplemente tampoco comprendo ¿Por qué será?
Todos se quedan mudos cuando les pregunto, agachan la cara y fruncen los hombros, otros me miran con sospecho y controversia. Otros me tocan las nalgas en el metro y me miran los senos. No es que sean tontos los cabrones para no entender. Pero como les gusta molestar. No se trata de ver quien fue, no se trata de ver, sino, de respetar.
No es que me tape los ojos con las manos, no es que me tape los oídos para no escuchar, no es que sea tonta para no entender, no se trata de volar y drogar. No.
Se trata de respetar.
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