Me arde, me quema, me destruye.
Es tan difícil apagar la llama, es lo más doloroso e intrincado que me pudo suceder.
El estilo lo llevo en la ropa interior
Me arde, me quema, me destruye.
Es tan difícil apagar la llama, es lo más doloroso e intrincado que me pudo suceder.
En mi vida, he tenido cosas hermosas, que de tan solo recordarlas me aviva el corazón.
Pero no todas han sido fructíferas, es por eso que mi corazón bombea más rápido y mi mente se agiliza en el análisis del tiempo y mis brazos me cobijan con ese amor que necesito.
Ahora las cosas bonitas son importantes para mí, para mi ser, para mí cuerpo, para mi mente.
Durante el paso del tiempo me encuentro con infinidad de cosas: personas, edificios históricos, parques, pájaros, autos modernos, música, escuelas, plantas, tiendas, ancianos que aman su vida; y todo es una obra de arte...
Vivo en un museo que está en constante actualización, un museo que estará para siempre cambiando las exposiciones, para que todos, estemos asombrados de la vida.
Nunca he sabido si a esto se le puede nombrar; porque llegó a ser algo tanto ajeno a mí, es algo que nunca me había permitido sentir y por esa misma razón fue tan extraño que se quedara conmigo
Lo he disfrutado, lo he hecho parte de mí y por eso me da miedo. Podría ser
que soy cobarde, porque sé que es algo que deseo, que me gusta, es reciproco. No sabía que a eso se le llama amor.